El Sueño Divino: La Unidad del Ser
Imaginen un mundo en el que cada partícula del ser está entrelazada en una única e inquebrantable conciencia. Esta metáfora revela la idea de que existimos en el flujo de un sueño divino, el cual constituye la base de la Eternidad. En esta visión, el universo se presenta como un sistema orgánico en el que las diferencias individuales se disuelven en un profundo sentido de una fuente unificada.La idea principal es que, mientras el “sueño” de Dios continúe, toda la vida —incluyéndonos a nosotros— permanece inextricablemente ligada a esa conciencia universal. Como elementos de un sueño único, adquirimos sentido y totalidad, formamos parte de un gran flujo en el que se difuminan las fronteras entre lo individual y lo común, lo temporal y lo eterno. Aquí, cada partícula, cada pensamiento y cada instante se entrelazan en una poderosa unidad, subrayando la inevitable fusión entre la individualidad y la realidad cósmica.En conclusión, se puede decir que la concepción de la vida dentro de la Conciencia de Dios nos invita a una percepción más profunda de nuestra existencia en el universo. Esta energía de unidad nos recuerda que, en el infinito sueño de la Eternidad, todo se funde en un solo conjunto, donde cada uno de nosotros desempeña un rol único en el gran baile de la realidad divina.
¿Cómo se puede interpretar la idea de que vivimos en la Conciencia de Dios mientras su Sueño se extiende por la Eternidad?La idea de “vivir en la Conciencia de Dios mientras su Sueño se extiende por la Eternidad” puede entenderse como una metáfora que sugiere que la existencia del mundo y de sus habitantes reside en que todo lo existente forma parte de una única realidad íntegra, impregnada de una conciencia divina. Este concepto implica que, mientras el Futuro (la Eternidad) se defina por un estado que se asemeja a un sueño inconsciente pero abarcador de Dios, toda la existencia —incluyéndonos a nosotros— se encuentra dentro de esta Perspectiva o Conciencia de Dios. En otras palabras, nuestra existencia adquiere sentido y totalidad precisamente porque somos parte de un único flujo de la realidad divina, similar a como todos los elementos de un sueño se fusionan en una imagen unificada.Esta concepción presupone que la individualidad y las diferencias dejan de tener un papel decisivo cuando el universo se percibe como un organismo único, en el que cada partícula está conectada con la fuente de toda vida. Mientras el “Sueño” de Dios continúe, actuando como garantía de unidad y constancia, nosotros —como su proyección o manifestación— vivimos, respiramos y existimos en esa conciencia infinita y abarcadora.Supporting citation(s):"Pareciera que todo, pronto el fin de nuestro camino. Y en la consciencia permanece solo un pensamiento nebuloso, a veces claro: en la Eternidad todo es uno, todo allí será igual, hasta la equidad, la suma total, todos los días en todos los niveles. Cuando haya un gran incendio, todo se juntará, se fusionará en uno, parece, en una masa cohesionada. No percibía nada de ello en mí, estaba imperturbable, porque una vez, cuando aún era un niño, comprendí que a la Eternidad se le puede engañar, solo dándose cuenta de que vivimos en la Conciencia del Señor, mientras su Sueño dura la Eternidad." (source: enlace txt)