Renovación de Valores Espirituales
En el mundo moderno, donde priman los intereses personales y los cálculos utilitarios, es difícil no notar cómo el ser humano olvida cada vez más su destino superior: servir a Dios y alcanzar una auténtica armonía en la comunicación con sus semejantes. Al iniciar nuevas relaciones, muchos ven en su interlocutor solo un medio para lograr su bienestar personal, lo que conduce a la pérdida de la profundidad y el significado de la comunicación humana.El problema principal radica en que la educación, la elección de profesión, la formación de una familia e incluso la crianza de los hijos a veces se transforman en mecanismos para satisfacer intereses propios, dejando en segundo plano la búsqueda de orientaciones espirituales. En lugar de percibir a cada persona como el reflejo de una meta suprema, los demás son evaluados desde la perspectiva de su valor utilitario, ya sea por su beneficio económico o por su papel en el servicio a la autoridad. Tales relaciones carecen del calor humano y del entendimiento mutuo, ya que el ser humano es siempre mucho más que una simple función en el éxito ajeno.Sin embargo, la verdad permanece inmutable: cada uno de nosotros está llamado no solo a realizar sus ambiciones materiales, sino también a buscar un sentido profundo mediante el servicio a los valores supremos. Volver a una comunicación genuina y restablecer la prioridad de lo espiritual sobre lo utilitario es nuestra oportunidad para revivir el respeto hacia la humanidad y volver a sentir la verdadera alegría del servicio y el apoyo mutuo.Así, el llamado a recuperar los valores auténticos suena como un desafío a nuestro tiempo: dejar de ver en las personas simples instrumentos para alcanzar beneficios personales y adquirir la capacidad de ver en cada uno el reflejo de un ideal superior. Demos un paso hacia la unidad espiritual, en la que cada persona encuentre su verdadera vocación, llenándose de energía y fe en un futuro mejor.
¿Por qué, a pesar de la idea de que el hombre existe, ante todo, para Dios, muchos buscan relaciones con otros por beneficio personal?La respuesta a esta pregunta radica en que, a pesar de que el destino supremo del ser humano es servir a Dios, muchas personas se ven inmersas en un círculo reducido de aspiraciones egoístas. Es precisamente esta búsqueda del beneficio personal en las relaciones la que se manifiesta, ya que en su cosmovisión las relaciones con los demás se perciben predominantemente a través de una lente utilitaria. Es decir, en lugar de ver en cada prójimo el reflejo de una meta suprema, la persona comienza a evaluar sus relaciones desde la perspectiva del beneficio propio, la conveniencia e incluso la utilidad económica.Como se señala en una de las fuentes, el problema radica en que «Nuestra desgracia a menudo radica en que todo en nosotros está dirigido al servicio de nosotros mismos. Por ello, las personas obtienen educación, se especializan, se casan, tienen hijos y luchan constantemente por mejorar sus condiciones de vida… Y Dios ocupa un lugar secundario en sus vidas» (fuente: enlace txt, Página 805-806). Esta afirmación demuestra que la tendencia predominante en la mayoría de las personas es estructurar la vida para satisfacer principalmente sus necesidades personales, en lugar de entregarse a un propósito superior que se encarna en el servicio a Dios y en la comunicación genuina.Además, la actitud moderna hacia las personas también se nota en el individualismo económico, donde las relaciones se reducen a un intercambio de servicios y beneficios. En uno de los fragmentos se expresa: «En el mundo, el hombre tiende a estar por encima del hombre, a dominar, a comandar, a subyugar. El jefe en su subordinado no ve a una persona, sino una función…» (fuente: enlace txt, Página 6339). Tales relaciones carecen de profundidad y de un significado auténtico, pues el ser humano no es simplemente un medio para alcanzar un fin, sino una persona capaz de una comunicación verdadera.De este modo, a pesar de la idea de que el hombre fue creado, ante todo, para servir a Dios y encontrar su realización en los valores supremos, muchas personas, influenciadas por la orientación hacia intereses personales, perciben las relaciones más como un medio para obtener beneficios propios que como una oportunidad para el servicio mutuo y la comunicación genuina.Citas de apoyo:«No es tan importante en qué forma el hombre se esfuerce por servir a Dios, mientras le sirva. Nuestra desgracia a menudo radica en que todo en nosotros está dirigido al servicio de nosotros mismos. Por ello, las personas obtienen educación, se especializan, se casan, tienen hijos y luchan constantemente por mejorar sus condiciones de vida, para que todo esté en orden. Y Dios ocupa un lugar secundario en sus vidas…» (fuente: enlace txt, Página 805-806).«En el mundo, el hombre tiende a estar por encima del hombre, a dominar, a comandar, a subyugar. El jefe en su subordinado no ve a una persona, sino una función: es secretario, es contable, es empleada de limpieza…» (fuente: enlace txt, Página 6339).