La Dualidad del Hombre Moderno: Entre lo Físico y lo Ideal
La filosofía moderna y el pensamiento religioso combinan con éxito dos dimensiones del ser humano, en las que el hombre se presenta simultáneamente como una persona concreta y tangible y como un símbolo universal de la eterna búsqueda de libertad y verdad. Por un lado, lo vemos como un ser vivo, capaz de experimentar alegrías y penas, tomar decisiones y asumir la responsabilidad de su propia vida. Esta naturaleza material representa aquello que guía nuestro día a día. Por otro lado, el hombre actúa como una imagen que se extiende hacia las esferas de la ciencia, el arte y las relaciones sociales: el eterno buscador de la verdad, símbolo de la evolución infinita y del afán por liberarse de limitaciones. Esta perspectiva dual nos permite apreciar tanto nuestras limitaciones físicas como la grandiosa fuerza del espíritu que impulsa la incesante búsqueda del sentido de la vida. Es precisamente esta combinación de existencia concreta e ideales universales lo que hace que la concepción del hombre omnipresente resulte tan atractiva y actual en la era de los cambios.
¿Cómo se define el concepto de “hombre omnipresente” en las concepciones religiosas y filosóficas modernas?El concepto de “hombre omnipresente” en el pensamiento filosófico y religioso moderno se entiende como el reflejo de una naturaleza dual, en la que el hombre existe simultáneamente como un ser concreto y físico, y como un ideal universal que impregna todas las esferas de la vida. Por un lado, se enfatiza su esencia empírica y corpórea: el hombre que puede ser visto, escuchado y experimentado en el mundo cotidiano, aquel que sufre, se alegra y lucha contra las limitaciones de la existencia. Tal como se expresa:«El hombre de carne y hueso, que nace, sufre y muere – el hombre que come, bebe, se divierte, duerme, piensa, ama, el hombre que podemos ver y escuchar… Precisamente este hombre concreto de carne y sangre es el sujeto y, al mismo tiempo, el principal objeto de toda filosofía» (source: enlace txt).Por otro lado, la interpretación moderna del hombre va mucho más allá de la dimensión física. Se le percibe como el portador de los eternos anhelos de libertad, de la búsqueda de la verdad y del dominio sobre su propio destino, como participante en una evolución interminable, cuya presencia se siente en todas las esferas del ser humano, desde la ciencia hasta el arte y las relaciones sociales. Esto se manifiesta en la idea de que «el hombre es un problema eterno, que se resuelve constantemente y que nunca se resolverá», donde el curso de la historia está condicionado por su aspiración a la liberación y a la libertad universal (source: enlace txt).Así, la idea del “hombre omnipresente” une dos niveles: la faceta concreta y material de la existencia individual, y el carácter universal, casi abarcador, de la naturaleza humana, que se manifiesta en la constante búsqueda de sentido, libertad y verdad. Esta visión dual permite considerar simultáneamente las limitaciones inherentes a cada uno de nosotros y la grandiosa fuerza del espíritu que impulsa la existencia humana.Supporting citation(s):«El hombre de carne y hueso, que nace, sufre y muere… Precisamente este hombre concreto de carne y sangre es el sujeto y, al mismo tiempo, el principal objeto de toda filosofía» (source: enlace txt)«El hombre es un problema eterno, que se resuelve constantemente y que nunca se resolverá. Toda la historia de la humanidad no es otra cosa que la evolución de la libertad…» (source: enlace txt)