Integridad Absoluta: La Base Inmutable de la Perfección

En un mundo en el que seres e ideas son constantemente objeto de análisis y transformación, el concepto de “absoluto” se erige en un pedestal de innegable originalidad. Este pensamiento indica que cada cosa, fenómeno o cualidad posee un núcleo único que no puede ser reducido o fragmentado en elementos constitutivos. Tal unidad holística trasciende la experiencia ordinaria y adopta la forma de un ideal, donde cada detalle es una pieza inmutable e irrepetible del cuadro general de la perfección.

En la base de esta idea se halla el anhelo de ver las cosas tal como son, sin añadir capas innecesarias que obstaculicen la verdadera esencia. El estado ideal se convierte no solo en un modelo teórico, sino en una fuerza dinámica capaz de orientar el conocimiento empírico. Demuestra cómo es posible estar a la vez fuera del tiempo y conectados con la realidad, subrayando la importancia de una base inamovible sobre la que se sustenta nuestra concepción de la perfección.

En conclusión, se puede afirmar que la individualidad absoluta no es simplemente una característica, sino un referente crucial que nos recuerda la naturaleza finita y autosuficiente de cada cosa. En esa unidad reside la fuerza capaz de transformar nuestra visión de los ideales, abriendo nuevos horizontes en la búsqueda de la verdad y la armonía.

¿Qué se entiende por el concepto “absolutamente”, y cómo se relaciona esto con el estado o cualidad ideal?


El concepto de “absolutamente” en este contexto señala la innegable y autosuficiente singularidad y totalidad de algo, que no puede ser reducido a otra cosa. En otras palabras, cuando se dice que algo existe “absolutamente”, se implica que su individualidad o esencia (lo que es en sí mismo) excluye toda semejanza con algo más, permaneciendo inmutable e irrepetible. Así, por ejemplo, en una de las fuentes se afirma:

“Todo lo existente y no existente, lo real y lo concebido, lo posible y lo imposible, lo necesario y lo fortuito —en fin, todo lo que hay, es absolutamente individual. La individualidad absoluta de una cosa, o su propio ser, excluye cualquier coincidencia con otra cosa. El propio ser, o la individualidad absoluta de una cosa, es absolutamente inefable. Estos tres postulados se demuestran mediante medios sencillos. Tomemos el primer postulado. Todo es individual, es decir, no se puede reducir a otra cosa.” (fuente: enlace txt)

En lo que respecta al estado o cualidad ideal, este concepto enfatiza precisamente esa plenitud y totalidad que trasciende la experiencia empírica ordinaria. El estado ideal se entiende como algo que, a la vez que excede la empiria, actúa como el inicio del conocimiento empírico. Es decir, lo ideal se caracteriza por su capacidad de estar simultáneamente fuera del tiempo y ser predecible dentro del marco de la experiencia, expresando así la unidad o totalidad absoluta. Esto se manifiesta en el hecho de que no solo los rasgos observables empíricamente tienen relevancia, sino también la propia idea de perfección presupone la existencia de esa base autosuficiente a la que se dirige nuestra mirada hacia lo ideal:

“No es una excepción ni el ideal del progreso infinito, ya que la infinitud se afirma únicamente en la fórmula, mientras que el propio estado ideal se intuye involuntariamente de forma empírica y limitada: la infinitud potencial de aproximación al ideal se combina con un inenarrable relativismo de la idea de una infinitud actual. En el inevitable relativismo del ideal —la falla fundamental de las tres concepciones, en diversa medida evidente en cada una de ellas— este hecho es tan patente en la segunda, que intenta equiparar el estado ideal con lo presente, que en forma pura no se expresa: lo presente se reconoce como el inicio del estado ideal. ... El estado ideal se entiende como algo que supera la experiencia y, al mismo tiempo, la inaugura empíricamente.” (fuente: enlace txt)

Así, el concepto de “absolutamente” significa que una cosa o cualidad posee una originalidad indivisible y definitiva, que excluye cualquier posibilidad de división o reducción a rasgos empíricos. Y en lo que respecta al estado ideal, es precisamente esa plenitud absoluta, esa integridad, la que constituye el criterio de perfección —un estado en el que no existen contradicciones y donde la cualidad empírica alcanza su forma final, permaneciendo inmutable y autosuficiente.

Integridad Absoluta: La Base Inmutable de la Perfección

¿Qué se entiende por el concepto “absolutamente”, y cómo se relaciona esto con el estado o cualidad ideal?

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