Oración: Descubrimiento del Don Interior
La oración no es un medio para influir en el inmutable designio del Altísimo, sino el camino para revelar el don interior que reside en cada uno de nosotros. En el corazón de la experiencia de la oración se encuentra el anhelo de una comunión espiritual con Dios, que abre ante la persona la posibilidad de acercarse al verdadero bienestar y a la suprema bienaventuranza. Este camino nos impulsa a un conocimiento profundo y a experimentar la presencia divina, convirtiendo la comunicación con el Cielo en un aspecto fundamental de la vida.En la práctica, la oración se convierte en una poderosa fuente de apoyo espiritual y fuerza, necesaria para el crecimiento personal y el fortalecimiento del alma. En lugar de concebirse como un medio para evadir las dificultades de la vida o para cambiar las circunstancias, los creyentes buscan en ella obtener una energía interior que otorga resistencia y confianza para seguir el curso divino. Este enfoque ayuda a percibir la vida en el contexto de un propósito superior y a avanzar, a pesar de la inevitabilidad del designio divino.En última instancia, el sentido de la oración reside en profundizar la experiencia espiritual, desarrollar la capacidad de comunicarse con Dios y fortalecer nuestro mundo interior. Este camino nos conduce a la comprensión de los verdaderos valores y al propósito final de la vida: la aspiración hacia el Reino de los Cielos, donde cada oración se convierte en un paso hacia la perfección espiritual.
¿Cuál es el sentido de la oración si existe un inmutable designio de Dios al que debemos someternos?La oración, en el contexto del inmutable designio divino, posee varios niveles de significado. Ante todo, no sirve como un medio para cambiar o evadir ese plan divino, sino que, por el contrario, nos ayuda a revelar y desarrollar esa capacidad superior que reside en el ser humano: la capacidad de comunicarse con Dios. Como se menciona en la fuente enlace txt, «Lo más elevado que se le ha dado al hombre es la capacidad innata para la comunión con Dios, la contemplación divina. En ello reside la suprema bienaventuranza.» Incluso si el plan de Dios está predeterminado, la tarea innegable del hombre es desarrollar ese don, aspirar a la comunión y al conocimiento espiritual, que constituye el verdadero sentido de la oración.Además, la oración es un medio para fortalecer el alma y recibir la gracia necesaria para la madurez y el perfeccionamiento espiritual. En este sentido, no está destinada tanto a liberarnos de las adversidades de la vida o a cambiar las circunstancias, sino a que el Señor nos conceda «en fortalecimiento, la gracia del Espíritu Santo», según se indica en la fuente enlace txt. Es decir, mediante la oración no buscamos corregir el inmutable plan divino, sino que obtenemos la fortaleza espiritual y el apoyo necesarios para seguir coherentemente ese plan.Así, el sentido de la oración radica en profundizar nuestra comprensión y experiencia de la presencia de Dios, fomentar el crecimiento espiritual y fortalecer nuestro mundo interior. Es una herramienta para alcanzar el objetivo supremo: acercarse al Reino de los Cielos, incluso si el designio divino permanece inmutable.Citas de apoyo:«Lo más elevado que se le ha dado al hombre es la capacidad innata para la comunión con Dios, la contemplación divina. En ello reside la suprema bienaventuranza.» (fuente: enlace txt)«Por ello, no debemos orar para librarnos de cualquier circunstancia de la vida, ... sino que debemos orar por una sola cosa: que el Señor nos conceda en fortalecimiento la gracia del Espíritu Santo.» (fuente: enlace txt)