El Poder Sanador del Hijo de Dios: Fe y Milagros en Acción
En nuestra realidad dinámica, la fuerza divina del Hijo de Dios despierta con brillo la fe y la esperanza. Sus acciones, llenas de milagros de sanación, de otorgar vista a los afligidos y de restaurar la vida, inspiran a millones de personas cada día. Es precisamente a través de estas poderosas manifestaciones del destino divino que nos damos cuenta de que toda la fuerza proviene del Padre Celestial y se encarna en obras que traen bien a todos los que claman a Él.A lo largo de los siglos, muchos buscadores del camino espiritual se han dirigido con persistencia al Dios Viviente, sabiendo que cada uno de nosotros tiene la posibilidad de entablar un diálogo directo y sincero con la fuente suprema de bondad. La oración se convierte en un puente que nos une con esa fuerza invisible capaz de cambiar destinos, sanar almas y cuerpos, y recordarnos que el verdadero milagro surge de la profundidad de la fe y la humildad. Porque incluso al reconocer nuestras debilidades, el hombre tiene la oportunidad de abrirse a la gran fuente de amor y luz, pedir perdón y expresar gratitud.En conclusión, se puede decir que las obras del Hijo de Dios son un claro testimonio del amor y la bondad divinos, y nos dan la certeza de que todo aquel que, con sinceridad, está lleno de fe y bondad puede contar con el apoyo de las fuerzas suprema. Al abrir el corazón para comunicarse con lo Celestial, nosotros mismos nos convertimos en partícipes de un gran milagro, aportando luz y calor al mundo.
¿Puede el Hijo de Dios realizar cualquier milagro, y de qué manera pueden los creyentes dirigirse a Él con peticiones para merecer Su bendición?De acuerdo con los materiales presentados, el Hijo de Dios realmente posee el poder divino de realizar milagros, milagros destinados al beneficio de las personas y que son un signo de Su destino divino. Sus acciones, como sanar a los enfermos, resucitar a los muertos, otorgar vista a los ciegos y otros milagros, son la prueba de que toda la fuerza le fue otorgada por el Padre y, a través de Él, se realiza el bien en la tierra. Como se dice en una de las fuentes:"Gloria a Su grandeza y bondad. Amén. Palabra 28. ¿Cuáles son las obras más grandes que el Padre le da al Hijo en el Evangelio, narrando de forma misteriosa las cosas secretas, dice: 'El Padre ama al Hijo y le ha dado todo en Sus manos, y todo se le muestra, para que Él mismo lo haga' (Jn. 3:35) 'y le mostrará obras aún mayores, para que creáis' (Jn. 5:20). ¿Cuáles son estas 'obras mayores' que el Padre permite realizar al Hijo? Pues Él resucitó a los muertos, dio vista a los ciegos, hizo caminar a los cojos, limpió a los leprosos, sanó a los paralíticos y curó toda enfermidad. ¿Qué obra podría ser mayor que estas?" (fuente: enlace txt)En lo que respecta a dirigirse a Él, los materiales indican que la oración y el acercamiento personal son medios naturales para comunicarse con el Dios Viviente, accesibles a cada persona en sus asuntos cotidianos. En particular, se señala que:"Podemos dirigirnos a Él por cualquier asunto importante, pedir ayuda en las cuestiones cotidianas, buscar la sanación de las enfermedades. Sabemos que Él siempre nos escucha y frecuentemente viene en ayuda ante nuestras peticiones. Es importante acudir a Él con una fe sincera y pensamientos puros, buscando el bien." (fuente: enlace txt)Además, se enfatiza que, al dirigirse a Él, es necesario hacerlo con fe, mostrando humildad y buenas cualidades, aun reconociendo nuestra propia imperfección. Como se dice:"¿Por qué entonces no acudir a Él? Él te ama; puede hacer más que nadie; y desea y puede: ¿qué te lo impide? Nada. Así, acerquémonos a Él con fe, trayéndole ofrendas que le sean gratas: sin rencor, con tolerancia y mansedumbre. Aunque seas pecador, atrévete a pedirle perdón por tus pecados, si puedes demostrar por tu parte esa buena acción; y, aunque seas justo, si no dispones de la cualidad de no guardar rencor, no obtendrás ningún beneficio." (fuente: enlace txt)De este modo, el Hijo de Dios, actuando como portador del poder divino, realiza milagros destinados a la salvación y sanación de las personas, y los creyentes pueden dirigirse a Él con peticiones respecto a cualquier asunto importante de sus vidas, orando sinceramente y manifestando una fe auténtica. Esta comunicación no tiene barreras lingüísticas o rituales, y cada quien que se acerca a Él con pensamientos puros puede contar con Su bendición.