El Ideal del Conocimiento sin Contradicciones

En el mundo del pensamiento y la lógica, siempre ha sonado el llamado a la verdad absoluta, un conocimiento desprovisto de todo tipo de contradicciones. Por un lado, la concepción del conocimiento como un sistema de proposiciones estrictas y fijas, en el que rigen las leyes clásicas de la lógica, parece un ideal impecable. Este enfoque exige que cada contenido esté claramente definido, que se auto-determina y que no entre en conflicto consigo mismo, como en una unidad pura e indiscutible.

Sin embargo, cuando nos acercamos a la realidad de la experiencia humana, el panorama se vuelve mucho más complejo. La limitación de nuestra percepción y pensamiento hace que las contradicciones surjan inevitablemente en cualquier sistema de conocimiento. La idea de una verdad absoluta e indudable se adentra en el ámbito de la reflexión filosófica, donde incluso las estructuras de pensamiento más profundas poseen sus propios paradosjos y antinomias. Además, la tentación de asociar el conocimiento sin contradicciones con una superior simplicidad divina subraya una vez más la brecha que existe entre el ideal y la práctica.

Así, aunque la búsqueda de un conocimiento libre de contradicciones permanece como un objetivo sublime y fascinante, se asemeja más a una dirección que a un logro real. Esta idea nos impulsa hacia un constante movimiento de exploración, recordándonos que cada verdad es el resultado de un proceso complejo y dinámico de comprensión del mundo, en el que las contradicciones son inevitables y la verdad siempre resulta algo inalcanzable.

¿Se puede llamar conocimiento a aquel en el que no existen contradicciones, y qué clase de conocimiento es este?

La respuesta es bastante compleja, ya que el concepto de conocimiento desprovisto de contradicciones se discute desde dos perspectivas.

Por un lado, formalmente el conocimiento puede describirse como la suma de contenidos claramente definidos y lógicamente fijos, en los que operan los principios clásicos de la lógica – la ley de identidad, la ley de no contradicción y la ley del tercero excluido. Así, por ejemplo, en una de las fuentes se explica que “La forma del contenido abstracto A significa: 1) que A es precisamente lo que es en sí mismo, …; 2) que no es otra cosa, que se distingue de todo lo demás (‘A no es no-A’ – ley de la contradicción) y 3) que, mediante esta diferencia con todo lo demás, está definida de manera inequívoca …” (fuente: enlace txt). Aquí el conocimiento se considera como un sistema cuya composición se define mediante estrictas leyes lógicas, es decir, como una forma en la que todo contenido no admite contradicción interna.

Por otro lado, existe la opinión de que la verdad absoluta y definitiva, debido a las limitaciones de la mente humana, es inalcanzable, y que todo nuestro conocimiento tiende a incluir contradicciones irresolubles o antinomias. Además, algunos razonamientos indican que el conocimiento desprovisto de contradicciones es propio no de las cosas finitas de la experiencia humana, sino de aquello que se puede denominar la Unidad Divina. Por ejemplo, una fuente señala:
“Él entiende la Unidad Divina como la ausencia de contradicciones: ‘Los nombres no luchan entre sí, como es propio de la naturaleza de los opuestos, cuando no es posible, dado que existe uno, contemplar junto con él lo otro. La diferencia en esencia es incompatible con la simplicidad: ‘Puesto que la naturaleza divina es simple e inmutable y rechaza cualquier diferencia esencial, no admite en sí misma, al permanecer única, el significado de multiplicidad’” (fuente: enlace txt).

Así, si se considera el conocimiento como un sistema en el que no existen contradicciones, éste debe ser absolutamente auto-determinado, estricto y único, de forma similar a como se describe la Unidad Divina – indivisible y simple por naturaleza. No obstante, en el conocimiento práctico, limitado por el marco de la mente y la experiencia humanas, las contradicciones son a menudo inevitables. Es decir, el ideal de un conocimiento sin contradicciones permanece más allá de las capacidades alcanzadas por el ser humano racional y se presenta más como la idea de un conocimiento perfecto y absoluto, que como una realidad práctica.

Supporting citation(s):
“La forma del contenido abstracto A significa: 1) que A es precisamente lo que es, algo intrínsecamente idéntico (‘A es A’ …, ‘A no es no-A’ – la ley de la contradicción …)” (fuente: enlace txt)

“Él entiende la Unidad Divina como la ausencia de contradicciones: ‘Los nombres no luchan entre sí… Puesto que la naturaleza divina es simple e inmutable…’” (fuente: enlace txt)

El Ideal del Conocimiento sin Contradicciones

¿Se puede llamar conocimiento a aquel en el que no existen contradicciones, y qué clase de conocimiento es este?

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