La Estética del Éxito en la Sociedad Moderna
En nuestra era dinámica, la sociedad se obsesiona cada vez más con la apariencia externa, tanto a nivel personal como en el envase visual de los productos. Hoy, la capacidad de impresionar se ha vuelto no solo deseable, sino casi esencial para alcanzar el éxito en distintos ámbitos de la vida. Hace ya tiempo que llegamos a una era en la que la tecnología y la estética juegan el papel principal, convirtiendo la apariencia en una especie de mercancía que se puede mejorar, perfeccionar y “proveer” de acuerdo con los estándares actuales.Por un lado, los avances modernos en medicina y en la industria de la belleza permiten que cada persona aspire a una apariencia ideal: procedimientos, cirugías, técnicas cosméticas; todo ello ayuda a las personas a lucir de la mejor manera. La influencia de esta tendencia es especialmente notable en las mujeres, para quienes el cuidado personal se ha convertido en una parte integral de la vida. Por otro lado, tampoco ha quedado exenta de una transformación en el comportamiento del consumidor: el diseño de empaques, la presentación sofisticada de los productos y la atmósfera de los restaurantes están diseñados para captar la atención y convencernos del valor de un producto. Cuando la apariencia decide si se debe elegir un producto u otro, surge la pregunta:
¿oculta el brillo exterior el verdadero contenido?En conclusión, se puede afirmar que la cultura moderna pone énfasis no solo en cómo nos vemos, sino también en cómo se presenta cada detalle de nuestro entorno. Esta orientación hacia la impresión externa, sin duda, aporta beneficios, abriendo nuevas oportunidades para la autoexpresión y un enfoque creativo; sin embargo, es importante no olvidar el contenido profundo de la personalidad y el valor natural que reside en cada uno de nosotros.¿Cuál es la importancia que se le da a la apariencia externa y a las acciones de una persona en la sociedad actual? La sociedad moderna otorga una enorme importancia a la forma en que una persona se ve y actúa en público. La apariencia se ha convertido en una especie de mercancía que se puede “mejorar” mediante diversas tecnologías y servicios, y el objetivo de “lucir bien” se ha convertido, muchas veces, en la meta principal, especialmente para las mujeres. Por ejemplo, una de las fuentes señala:«Aunque probablemente nunca se le ha prestado tanta atención a la cuestión de la atracción, ahora la tecnología permite “llegar a ser hermoso”: aquí se encuentran tanto las cirugías plásticas como diversos productos para adelgazar, cosmetólogos, peluqueros y maquilladores. Y las interminables pasarelas de moda... La mujer moderna, en su versión promedio, está simplemente obsesionada con la cuestión de su propia atracción. En su vida, la tarea de “lucir bien” se pone en primer lugar. Se podría explicar ese deseo como una simple aspiración a atraer a la mayor cantidad de hombres posible, pero no es tan sencillo. Su impulso de “ser hermosa” se podría definir más bien como una manifestación de narcisismo...» (source: enlace txt, page: 49)Junto con la apariencia personal, la sociedad moderna también presta atención al empaque externo de las cosas. Los objetos se diseñan de modo que atraigan la mirada: un envoltorio bonito, un diseño atractivo y una presentación estética se convierten en factores decisivos incluso al momento de elegir un automóvil o un plato en un restaurante. Uno de los ejemplos de esa misma fuente afirma:«¡Qué gran importancia tiene hoy el envoltorio, la caja, la botella! Cada cosa en el mundo moderno pasa por un complejo proceso de “presentación”. Cualquiera de nosotros puede comprar dulces, seducido por un bonito envoltorio, o pedir un plato en un restaurante, basándose en su apariencia (y no en la composición de los ingredientes, que sería lo lógico), y cometer muchas otras acciones poco razonables...» (source: enlace txt, page: 49)Así, para el hombre moderno la apariencia no es solo una herramienta de presentación personal y un modo de captar la atención, sino también un factor poderoso a la hora de elegir productos y servicios. La presencia externa se convierte en la medida del éxito, y las acciones, especialmente aquellas con un tinte visual o estético, se interpretan a través del prisma de estándares de moda—aunque a veces superficiales. Esta orientación hacia el aspecto externo y el comportamiento demostrativo a menudo eclipsa el valor de la esencia interna de la persona, a pesar de que ésta es la que tiene un significado profundo para la verdadera valoración de la personalidad.Citas de apoyo: «Aunque probablemente nunca se le ha prestado tanta atención a la cuestión de la atracción, ahora la tecnología permite “llegar a ser hermoso”: aquí se encuentran tanto las cirugías plásticas como diversos productos para adelgazar, cosmetólogos, peluqueros y maquilladores. Y las interminables pasarelas de moda... La mujer moderna, en su versión promedio, está simplemente obsesionada con la cuestión de su propia atracción. En su vida, la tarea de “lucir bien” se pone en primer lugar. Se podría explicar ese deseo como una simple aspiración a atraer a la mayor cantidad de hombres posible, pero no es tan sencillo. Su impulso de “ser hermosa” se podría definir más bien como una manifestación de narcisismo...» (source: enlace txt, page: 49)«¡Qué gran importancia tiene hoy el envoltorio, la caja, la botella! Cada cosa en el mundo moderno pasa por un complejo proceso de “presentación”. Cualquiera de nosotros puede comprar dulces, seducido por un bonito envoltorio, o pedir un plato en un restaurante, basándose en su apariencia (y no en la composición de los ingredientes, que sería lo lógico), y cometer muchas otras acciones poco razonables...» (source: enlace txt, page: 49)