El Vuelo Creativo: El Arte entre Profesionalismo e Inocencia

En el mundo del arte, el nivel profesional es el resultado de la disciplina, el trabajo y ciertos principios morales. Sin embargo, alcanzar una alta maestría no implica renunciar a esa frescura perceptiva que anteriormente caracterizaba la visión del mundo infantil. Incluso un artista experimentado es capaz de mantener la capacidad de soñar, jugar y ver el mundo en vivos colores sin perder su sinceridad inicial.

En realidad, el verdadero arte nace de la espontaneidad y la inocencia con la que se contempla el mundo. Todos esos años de práctica intensa y profundas reflexiones no deben borrar la vitalidad y la inmediatez que distinguen la mirada infantil, libre de prejuicios y convenciones. Es precisamente esa capacidad de ver el mundo con ojos puros la que convierte el profesionalismo en un auténtico vuelo creativo, permitiendo combinar un enfoque riguroso con la magia de ideas inesperadas.

Finalmente, la armonía entre las habilidades profesionales y la frescura interior se convierte en la garantía de una creatividad única. Al conservar la apertura propia de la infancia, cualquier artista no solo puede perfeccionar su maestría, sino también regalar al mundo esa energía y alegría genuinas que son la esencia del verdadero arte.

¿Se puede considerarse a uno mismo un niño al haber alcanzado ya el nivel profesional en el arte, y cómo influye esto en la autopercepción?

La respuesta a su pregunta se puede formular de la siguiente manera. Alcanzar un nivel profesional en el arte evidencia una alta maestría, que requiere disciplina, trabajo persistente y ciertos principios morales. Sin embargo, esto no significa la pérdida de la frescura interna y directa, característica de la percepción infantil del mundo. Incluso el artista experimentado puede conservar en sí la capacidad de soñar libremente, jugar y percibir el mundo sin los prejuicios excesivos propios de la adultez.

Como escribe el autor en uno de los textos:
"El juicio infantil es ontológico. Por ello, para mí no existía el arte bueno o malo, sino simplemente arte y no arte, y sé que mi juicio era honesto y sin engaños." (fuente: enlace txt)
Esta idea indica que en la pureza de la percepción, característica de la infancia, reside la genuina sinceridad que en ocasiones se ve opacada por un enfoque meramente profesional.

Otro fragmento enfatiza que, incluso si un niño crece y “ya es grande”, su mundo interior sigue siendo infantil, siempre que se permita jugar y disfrutar de la vida:
"Por supuesto, él no es pequeño, los niños para sí nunca son pequeños, los niños siempre, desde el segundo día de vida, 'ya son grandes', pero mientras jueguen, está bien, significa que lo necesitan, significa que la infancia aún no se ha ido de ellos, y es una gran tontería expulsar la infancia del niño y al niño de la infancia." (fuente: enlace txt, página: 379)
Así, preservar la espontaneidad y el espíritu lúdico de la infancia contribuye a que la madurez profesional no le prive a la persona de la posibilidad de experimentar la alegría de la creación, de ver el mundo con mayor vivacidad y de percibir la vida sin la rigidez de la lógica adulta.

En conclusión, se puede decir que, aun poseyendo todos los conocimientos y habilidades de un profesional en el arte, la persona puede conservar esa apertura infantil y sinceridad que benefician la autopercepción y permiten crear con libertad. Estos dos aspectos—el rigor técnico y la vitalidad del mundo interior—pueden y deben coexistir, enriqueciéndose mutuamente y nutriendo la personalidad creativa.

Citas de apoyo:
"El juicio infantil es ontológico. Por ello, para mí no existía el arte bueno o malo, sino simplemente arte y no arte, y sé que mi juicio era honesto y sin engaños." (fuente: enlace txt)
"Por supuesto, él no es pequeño, los niños para sí nunca son pequeños, los niños siempre, desde el segundo día de vida, 'ya son grandes', pero mientras jueguen, está bien, significa que lo necesitan, significa que la infancia aún no se ha ido de ellos, y es una gran tontería expulsar la infancia del niño y al niño de la infancia." (fuente: enlace txt, página: 379)

El Vuelo Creativo: El Arte entre Profesionalismo e Inocencia

¿Se puede considerarse a uno mismo un niño al haber alcanzado ya el nivel profesional en el arte, y cómo influye esto en la autopercepción?

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