Raíces Ancestrales de la Creencia Sobrenatural
Desde los albores de la existencia humana, la naturaleza inspiraba en el hombre primitivo una mezcla de veneración y temor, despertando en él un profundo deseo de comprender los misterios del mundo. Ante la ausencia de instrumentos científicos, la mente buscaba explicaciones a lo inexplicable, y cada fenómeno poderoso – ya fuera el viento tempestuoso, el relámpago o el fuego – se percibía como un mensaje de otros mundos invisibles. Así nació la creencia en fuerzas que trascienden lo cotidiano, lo que otorgaba al hombre primitivo la energía y la aspiración de acercarse a ese principio divino. Esta necesidad dinámica, no solo de explicar lo inexplicable sino también de conquistar el control sobre los elementos, se convirtió en la base de las primeras concepciones religiosas del mundo. Con el paso del tiempo, la idea de someter a la naturaleza se transformó en la aspiración hacia una autoridad suprema y un dominio eterno, reflejando la inseparable conexión entre lo inexplicable y las ambiciones humanas. En consecuencia, la fe más antigua, nacida del intento de comprender el entorno, se convirtió en esa poderosa chispa que iluminó el camino de la humanidad hacia su autodefinición y perfección espiritual.
¿De qué manera surgió la fe en las fuerzas sobrenaturales en la humanidad hace aproximadamente 10 mil años?La creencia en las fuerzas sobrenaturales en el hombre primitivo surgió como una reacción natural ante su percepción del mundo circundante, donde los fenómenos de la naturaleza provocaban en él, al mismo tiempo, asombro y veneración ante lo desconocido. Los primeros seres humanos, al carecer de los medios modernos para el conocimiento, interpretaban las fuerzas naturales como manifestaciones de algo que trascendía la comprensión ordinaria. Percibían estas fuerzas como algo sobrenatural y buscaban someterlas, deseando, en esencia, acercarse a ese principio divino y obtener control sobre el entorno.Esta cosmovisión refleja la idea de que la fe en lo sobrenatural es tan antigua como la propia humanidad y surgió de las profundas necesidades emocionales y culturales del hombre primitivo. Como se señala en una de las fuentes: "Sin embargo, el hombre primitivo casi seguramente creía en cosas que nos causarían emoción si creyéramos en ellas, y por ello es muy probable que el asombro ante lo trascendental sea tan antiguo como la propia humanidad." (source: enlace txt, page: 56)Además, se subraya que, desde los primeros momentos de su existencia, el ser humano se orientaba hacia las fuerzas de la naturaleza, percibiéndolas como sobrenaturales: "Sin embargo, desde los primeros pasos de su existencia, el ser humano prefirió orientarse hacia las fuerzas que emanan de la naturaleza, las cuales percibía como sobrenaturales. Además, las personas deseaban someterse a estas fuerzas, 'ser como dioses', y alcanzar un dominio externo sobre el mundo circundante, independientemente del Creador. Esta cosmovisión puede considerarse como la consecuencia directa de esa enfermedad del espíritu que se conoce comúnmente como el pecado original de la humanidad. El mundo escuchó la Buena Nueva en 'los últimos días', es decir, al final de este periodo inconmensurable; lo cual significa que a lo largo de todo este tiempo la humanidad aún no estaba preparada para encontrarse cara a cara con el Encarnado." (source: enlace txt, page: 34)De esta manera, la fe en lo sobrenatural surgió como un modo de explicar y comprender aquellas fuerzas inexplicables con las que se enfrentaba el ser humano, así como una aspiración a obtener dominio sobre los poderosos fenómenos naturales mediante su sometimiento y deificación.