• 20.03.2025

Dualidad de Lujo y Fe: Los Mercedes en el Clero

La posesión de Mercedes por parte de los eclesiásticos ya no es simplemente una cuestión de movilidad cómoda, sino un importante símbolo. Es un signo de suficiencia material que puede tanto atraer como repeler. Por un lado, dicho signo puede interpretarse como una confirmación de que el representante del clero se mantiene firmemente en la tierra y cumple con los requisitos de una época en la que el éxito se asocia con logros materiales. Por ejemplo, en una de las declaraciones se señala que “El espectáculo de ‘un cura en un Mercedes’ puede asombrar a alguien y, al mismo tiempo, repelerlo, o bien asombrar y atraer. Hay grupos de personas que se sienten incómodos al ver a sacerdotes en un automóvil lujoso. Y hay otros que dirán: ‘Vaya, resulta que se puede estar firmemente en la tierra y ser un cristiano ortodoxo’” (fuente: 180_895.txt).

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  • 20.03.2025

El Desvío de la Fe: El Peligro de Consultar Adivinas

Desde el punto de vista de la moral religiosa, acudir a las adivinas se considera un acto pecaminoso. Como se señala en una de las fuentes, "Acudir a las adivinas, sanadores, psíquicos y brujos es tener relación con la fuerza oscura, aunque la gente no lo reconozca. Existen numerosos testimonios de consecuencias muy lamentables de tal acción. La Palabra de Dios advierte: «no debe haber entre ti ningún que, pasando a sus hijos o hijas por el fuego, sea adivino, hechicero, brujo, encantador, invocador de espíritus, mago o quien consulte a los muertos; porque abominable es ante el Señor todo aquel que haga esto, y por estas abominaciones el Señor tu Dios los expulsará de en medio de ti; sé irreprensible ante el Señor tu Dios» (Deut. 18:10–13). Recientemente, un sacerdote cercano me contó un caso en el que personas poco afiliadas a la iglesia lo invitaron a santificar un apartamento. Tenían un nieto enfermo y acudieron a una adivina. Ella estuvo en su casa, y al enfermo no le mejoró. Es difícil decir qué pasos habrían tomado si no se hubiese producido un determinado suceso. Pronto surgió la oportunidad de hacer una fotografía familiar. Cuando se imprimió, vieron en la imagen, entre los miembros de la familia, a una mujer desconocida para ellos. Se asustaron y decidieron santificar el apartamento." (source: 1491_7453.txt)

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  • 20.03.2025

El Orgullo y la Pérdida de Humildad: Raíces de la Ingratitud

La soberbia y la pérdida de humildad crean el terreno para la ingratitud, ya que privan al hombre de la capacidad de reconocer que todas las bendiciones provienen de otros (y de una fuente superior), además de sumergirlo en la ilusión de que merece estos dones por derecho. El hombre, consumido por el orgullo, considera los favores recibidos como algo natural y no los percibe como milagros o favores, lo que hace que no sienta la necesidad de agradecerlos.

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  • 20.03.2025

La Generosidad Divina Sin Condiciones

La generosidad divina se organiza de manera completamente diferente a la medida y distribución habitual de dones en el ámbito humano. En el enfoque tradicional humano prevalece un sistema de intercambio mutuo, donde cada don es evaluado, medido y debe ser compensado con una respuesta equivalente. A diferencia de ello, la generosidad divina no considera las cosas como propiedad personal, sino que las percibe como dones otorgados al hombre por Dios, en los que el hombre actúa simplemente como custodio y mediador en la distribución posterior de dichos dones.

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Dualidad de Lujo y Fe: Los Mercedes en el Clero

La Cruz: Símbolo de Salvación y Advertencia Espiritual

El Desvío de la Fe: El Peligro de Consultar Adivinas

El Orgullo y la Pérdida de Humildad: Raíces de la Ingratitud

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