Reflexiones Divinas: La Muerte como Desorden en la Armonía
En el mundo actual, donde el orden divino se considera la base de una vida armoniosa, la pérdida de una persona se percibe como un fenómeno que rompe la sagrada simetría del ser. Para los creyentes, la muerte se revela como una anomalía inesperada e ilógica, que contrasta bruscamente con la idea de un universo perfectamente diseñado, en el que cada elemento de la vida debe seguir leyes superiores inmutables. Este suceso provoca una profunda decepción, ya que se desvía del sistema establecido, destinado a mantener la unidad y la justicia en la naturaleza. La base de esta visión radica en la firme creencia de que todos los aspectos del ser deben organizarse de acuerdo con los principios instaurados por fuerzas superiores, y cualquier violación de ese orden se percibe como antinatural e injusta. En definitiva, las reflexiones sobre la muerte como opuesta a la armonía divina enfatizan el anhelo humano de encontrar en la cosmovisión un referente inamovible, capaz de explicar tanto las alegrías como las pérdidas, convenciendo de que solo un plan superior puede otorgar un sentido verdadero a la vida.
¿Por qué para los creyentes la muerte se percibe como un fenómeno ilógico, antinatural e injusto?Los creyentes consideran la muerte como un fenómeno ilógico, antinatural e injusto, ya que contrasta de manera abrupta con la idea de un orden divino que debe organizar todos los aspectos de la vida. Según una de las fuentes, "Para las personas de nuestro orden de vida, la muerte es una sorpresa, una ridiculez, no guarda armonía ni se concilia con todo lo que le precede. Y dado que la muerte es un fenómeno del supremo orden divino, implica que toda la estructura de nuestra vida no concuerda con la estructura divina" (source: enlace txt). Esta afirmación subraya que la muerte, como evento, no solo es impredecible, sino que también contradice la lógica de la integridad de la vida prescrita por las disposiciones divinas. De este modo, para los creyentes, la muerte se muestra antinatural e injusta, pues separa al ser humano del orden fundamental y armonioso establecido por fuerzas superiores.