Dualidad Espiritual: El Norte Celestial y el Sur Infernal

Una asociación en la que el Polo Norte se percibe como un símbolo de lo positivo y sublime (paraíso), y el Polo Sur como signo de lo negativo y sombrío (infierno), puede entenderse como una expresión de la profunda dualidad del mundo y la moral humana. Es decir, la idea consiste en que la separación espacial refleja el principio de división en dos campos: uno, "bueno", que posee cualidades luminosas y sublimes, y otro, "malo", vinculado a los tormentos y la caída. En uno de los textos se subraya que "el infierno es el resultado de la separación perfecta entre el destino de los buenos, que heredan la bienaventuranza, y el destino de los malos, que heredan el tormento eterno" – aquí, a través de los extremos de la elección moral, se muestra la inevitable división entre los aspectos positivos y negativos de la existencia.

Paralelamente, otra cita señala explícitamente la correspondencia simbólica de las "puertas" espaciales: se afirma que "las puertas del paraíso se encuentran en las montañas del Tíbet, y las puertas del infierno están en el desierto de Gobi". Aunque en esta mención no se hace una referencia directa a los polos de la Tierra, se refleja la idea de que las condiciones del terreno y su altura o profundidad se corresponden simbólicamente con las cualidades morales y espirituales. Así, el Polo Norte aparece como un lugar elevado, asociado con la armonía y la perfección del paraíso, mientras que su opuesto, el Polo Sur, como algo bajo y sombrío, se erige en símbolo del infierno.

Dualidad Espiritual: El Norte Celestial y el Sur Infernal

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