La Gracia Divina y la Consagración al Sacerdocio


Para demostrar que la consagración divina al estado espiritual procede directamente de Dios, se pone especial atención en el hecho de que es en el mismo sacramento donde se manifiesta la acción de Dios, y no únicamente por una decisión humana o la transmisión de símbolos efímeros. En la fórmula litúrgica empleada durante la consagración, se afirma que es precisamente "la Gracia Divina... quien consagra", lo que significa que el Señor es el sujeto activo en la acción que otorga el sacerdocio. De este modo, el momento de la consagración se configura no simplemente como la imposición formal de manos por parte de los obispos, sino como un sacramento en el que Dios introduce directamente al individuo en el estado espiritual, llenándolo de una gracia invisible.

Además, se considera que el hombre por sí mismo no puede ser fuente de la Gracia Divina, ya que "la naturaleza humana inherente cayó a causa del pecado", y el único origen de la gracia es Dios. Cuando el hombre se dirige sinceramente a Dios, se produce la unión del espíritu humano con el Espíritu de Dios, lo que permite que se lleve a cabo dicha consagración. Esta creencia también confirma que toda consagración al estado está inevitablemente vinculada a la acción de Dios, y no meramente a un rito externo.

Así pues, la combinación del anuncio litúrgico, en el que se expresa de forma clara la acción de Dios como el don del sacerdocio, junto con el entendimiento teológico de que el hombre no puede generar gracia, sirven como pruebas de que la consagración divina al estado espiritual procede realmente de Dios.

Citas de apoyo:
"Esta afirmación se basa en el hecho de que la consagración al estado de obispo está vinculada no solo a la decisión humana, sino también a la acción de Dios. La propia fórmula litúrgica de la consagración revela el mismo enfoque, al hacer de Dios el sujeto del verbo 'consagrar' ('la Gracia Divina... consagra'), y requiere que la asamblea eucarística cante 'Kirie eleison' en el momento de la consagración." (source: enlace txt)

"Ningún hombre, habiendo nacido de padres pecadores y llevando una vida pecaminosa, puede ser santo por sí mismo, porque la naturaleza humana inherente cayó a causa del pecado. El hombre de ninguna manera puede ser generador de la Gracia Divina. El único origen de la gracia es Dios. Y si el hombre anhela a Dios, si ese anhelo es sincero, profundo y genuino, entonces el Señor, al ver esto, se acerca a tal persona y se produce la unión del espíritu humano con el Espíritu de Dios." (source: enlace txt)

La Gracia Divina y la Consagración al Sacerdocio

614613612611610609608607606605604603602601600599598597596595594593592591590589588587586585584583582581580579578577576575574573572571570569568567566565564563562561560559558557556555554553552551550549548547546545544543542541540539538537536535534533532531530529528527526525524523522521520519518517516515