La tensión entre ciencia y espiritualidad
En los debates religiosos, a veces se consideran irrelevantes los argumentos científicos, porque su uso implica la aplicación de métodos y criterios destinados al estudio empírico del mundo y no a esclarecer las verdades esenciales y espirituales de la religión. La discusión de los temas religiosos se refiere a cuestiones de fe, revelación y experiencia espiritual, que no se pueden verificar experimentalmente. Así, recurrir al uso de datos científicos en un contexto dominado por la motivación de la fe y la tradición puede percibirse como un intento de reducir profundas cuestiones espirituales a un marco estrictamente científico.Por ejemplo, una de las fuentes afirma: "Las objeciones científicas contra la religión pueden significar únicamente una completa incomprensión de la esencia de la religión y una total falta de entendimiento sobre la naturaleza de los métodos científicos y el objeto de la ciencia. ... Considerar [los textos sagrados] como autosuficientes y aplicarles conceptos y criterios extraídos de campos totalmente ajenos, significa no resolver, sino eliminar la cuestión misma." (fuente: enlace txt)Otra fuente subraya la diferencia de enfoques, señalando que las cuestiones que no pueden ser verificadas en laboratorio requieren apoyarse en una experiencia distinta: "Pues su realidad no pertenece al ámbito de la fe, sino a la competencia de la ciencia... Pero la propia fuente de convicciones de cualquier tipo se fundamenta no tanto en la experiencia material, sino en la experiencia espiritual, interna, y surge de una determinada visión del mundo." (fuente: enlace txt)Así, el uso de argumentos científicos en un contexto religioso puede ser percibido como un intento de aplicar métodos que no corresponden con la naturaleza del conocimiento religioso, lo que lleva a que tales argumentos sean considerados inapropiados o incluso que distorsionen la esencia de los temas tratados.