La Transformación del Dios de Israel: De la Herencia Patriarcal al Mon

El dios de los antiguos judíos se convirtió en la principal deidad para muchas naciones gracias a una serie de procesos histórico-culturales interrelacionados. En primer lugar, en la historia del pueblo de Israel se produjo un cambio radical, pasando de percibir la fe como una relación atributiva con una serie de dioses a la instauración de un único dios abarcador. Como se señala en una de las fuentes, Moisés “en el primer mandamiento prohíbe adorar a cualquier otro dios que no sea el Ser. Yahvé — el Dios del Universo, el Dios de los padres — solo merece la gloria. Él es el único Dios de Israel” (fuente: enlace txt). Esta decisión se convirtió en un punto de inflexión, al elegir entre un cosmos tradicionalmente animado y la salvación en el marco de un monoteísmo puro, lo que cambió radicalmente el panorama religioso.

En segundo lugar, la experiencia histórica de la liberación de la esclavitud y el consiguiente pacto con un pueblo entero, y no solo con patriarcas individuales, tuvo una profunda influencia en la formación de la ideología social y estatal. Así, en otra fuente se dice: “Antes de la época de Moisés, el pueblo elegido era gobernado por patriarcas individuales... Tras la liberación de la esclavitud egipcia, el Señor vuelve a establecer el Pacto... Ahora, la gobernanza divina, como base de la vida del pueblo de Israel, ya no se limitaba únicamente al ámbito religioso-moral, sino que penetró en todo el ‘andamiaje de la vida’ tanto estatal como social” (fuente: enlace txt). Este pacto no solo fortaleció la fe como experiencia personal, sino que la convirtió en el fundamento del orden social, lo que posteriormente contribuyó a la universalización de las ideas del monoteísmo.

También cabe señalar que la reflexión teológica sobre la vida y la naturaleza, que distinguía a la religión de Israel, llevó a los representantes de esta tradición a ver en su Dios no solo al protector de un pueblo particular, sino también al gestor de las fuerzas de la naturaleza y del destino de la humanidad. En una de las fuentes se menciona: “Cualquier intento de explicar la religión de Israel de manera ‘naturalista’... en esta naturaleza viva él alababa a un solo Dios viviente y, en la voz de los elementos vivos, escuchaba su alabanza. A medida que crecía en Israel la conciencia de la universalidad y trascendencia de Dios...” (fuente: enlace txt). Esta comprensión se transmitía a través de relatos de revelaciones, lo que finalmente otorgó a Yahvé el estatus de dios cósmico y universal.

Por último, factores determinantes fueron también los acontecimientos históricos relacionados con las pruebas vividas por el pueblo, como, por ejemplo, la opresión en Egipto. La historia de la liberación, encarnada en la figura de Moisés, cuando “el clamor del pueblo oprimido llegó a oídos del Señor, y él envió al libertador en la figura de Moisés” (fuente: enlace txt), se convirtió en un potente símbolo no solo de liberación, sino también de la extraordinaria fuerza y el cuidado de Dios. Esta experiencia fortaleció la fe en el cuidado personal y universal del único dios, lo que a su vez lo convirtió en un objeto de adoración prestigioso para numerosas naciones.

Así, el paso de la herencia patriarcal a un pacto que abarcaba a todo un pueblo, el rechazo categórico del politeísmo en favor del culto exclusivo a un solo dios, así como la experiencia colectiva de liberación y la penetración social de las normas religiosas, se convirtieron en factores histórico-culturales clave que contribuyeron a que el Dios de los antiguos judíos se consolidara como la deidad principal para la mayoría de las naciones.

La Transformación del Dios de Israel: De la Herencia Patriarcal al Mon