El conflicto entre espíritu y materia: raíces del mal material
La respuesta se puede entender así: la obviedad del mal material se explica no por la falta demostrada de la presencia de un Dios trascendental, sino por el hecho de que la materia en sí posee propiedades distintas al principio espiritual. Incluso si no observamos a Dios como una presencia revelada y manifiesta, la naturaleza de lo material permanece de manera que no contiene en sí una fuerza creativa y vital, sino que, por el contrario, tiende a la destrucción.Por ejemplo, una de las fuentes señala: "El mal realmente no tiene una base ontológica, porque siempre es una fuerza no creativa, sino destructiva. En principio, podemos llamar al mal un desvío de las bases vitales del ser. Dios no crea el mal. Pero la libertad, otorgada al hombre, supone que este puede usarla y desviar su voluntad del bien." (fuente: enlace txt)Esto indica que el mal material no surge como una creación directa de Dios, sino que es consecuencia de la libertad de elección del hombre, quien decide apartarse del bien. Tal elección, a su vez, está vinculada con la naturaleza inercial de la materia.Otra fuente enfatiza el conflicto interno entre el espíritu y la materia: "Conciencia, sed de cada vez más y más, con cada vez mayor conciencia, hambre de eternidad y sed de infinitud, el deseo apasionado de Dios nunca encuentra satisfacción; cada conciencia quiere ser sí misma y ser todas las demás al mismo tiempo, sin dejar de ser ella misma, quiere ser Dios. Y la materia tiende a ser cada vez menos, con cada vez menos conciencia; no quiere ser nada, pues anhela solamente la calma. El espíritu dice: «¡Quiero ser!», y la materia le responde: «¡No quiero!»" (fuente: enlace txt)Esta reflexión muestra que el espíritu, que aspira a un principio creativo superior, se enfrenta a la naturaleza inercial y autosuficiente de la materia, que por su esencia carece del impulso creativo y, por ello, se manifiesta como una fuerza destructiva.Además, otra fuente señala que, en algunas concepciones filosóficas, el principio material no es capaz de ser transformado por el principio espiritual, sino que simplemente se separa de él, lo cual favorece la aparición de un mal sustancial: "El principio material en este tipo de metafísica no puede ser transformado y iluminado, sino que solo puede ser separado del principio espiritual; lo inferior no puede ser elevado a lo superior." (fuente: enlace txt)En conjunto, estas reflexiones explican que el mal material sigue siendo evidente, pues sus raíces residen en la naturaleza misma de la materia y en la elección libre del hombre, quien, al rechazar los principios espirituales superiores, contribuye a la manifestación de aspectos destructivos del ser material.Supporting citation(s): "El mal realmente no tiene una base ontológica, porque siempre es una fuerza no creativa, sino destructiva. ... Dios no crea el mal. Pero la libertad, otorgada al hombre, supone que este puede usarla y desviar su voluntad del bien." (fuente: enlace txt) "Conciencia, sed de cada vez más y más ... El espíritu dice: «¡Quiero ser!», y la materia le responde: «¡No quiero!»" (fuente: enlace txt) "El principio material en este tipo de metafísica no puede ser transformado y iluminado, sino que solo puede ser separado del principio espiritual; lo inferior no puede ser elevado a lo superior." (fuente: enlace txt)