El Poder Transformador del Amor a Dios
El amor a Dios se manifiesta no tanto en palabras, sino en acciones concretas, a través del cumplimiento de los mandamientos y la realización del bien. En otras palabras, la fuerza de este amor se revela en las obras cuando la persona coloca el amor a Dios en el centro de sus acciones y cuida al prójimo sin buscar su propio beneficio. Esto puede expresarse en la disposición a sacrificarse por otros, en la ayuda y el consuelo para quienes lo necesitan, así como en la inclinación a hacer el bien, lo cual se convierte en un distintivo brillante del verdadero amor a Dios.Por ejemplo, como se dice en una de las fuentes, «Que una ley sencilla y clara se convierta en la regla firme de la vida: "Haz el bien", y estarás en el camino correcto para cumplir el mandamiento del amor. […]
¿Y no es acaso hacer el bien el cumplimiento de la ley de Dios y una forma de acercarnos a Él?Esto significa que quien hace el bien está en el camino hacia la filiación divina, vistiéndose con la esencia del amor» (fuente: enlace txt). Aquí se enfatiza que cada buena acción realizada por un creyente es una manifestación concreta del amor a Dios.Otra fuente subraya que el amor verdadero se manifiesta mediante el cumplimiento de los mandamientos y hacer el bien: «¡Mis hijos! —escribe el apóstol Juan—, amemos no con la palabra o la lengua, sino con la acción y con la verdad […] Si me amáis, guardad mis mandamientos» (fuente: enlace txt). De este modo, el cumplimiento de los mandamientos de Dios se convierte en una forma justificada de demostrar el amor a través de acciones concretas.Además, la manifestación externa de este amor se describe de la siguiente manera: «¿Cómo se manifestará este amor en la vida exterior? Esta persona siempre estará dispuesta a sacrificarse por los demás con alegría. No buscará lo suyo, sino que constantemente buscará a quién servir, a quién ayudar, a quién aliviar o consolar, porque el amor siempre produce el bien» (fuente: enlace txt). Aquí se dice que el verdadero cristianismo, basado en el amor, se manifiesta inevitablemente a través de acciones orientadas a la ayuda y el apoyo a los demás.De este modo, se puede demostrar la fuerza del amor a Dios mediante la realización constante y sincera de buenas acciones, el cumplimiento de los mandamientos, el auto-sacrificio y el servicio al prójimo; todas estas acciones concretas se convierten en una expresión viva del amor interior hacia Él.