Tensiones familiares y asma infantil: la conexión entre emociones y sa

Los niños con asma pueden sufrir no solo por causas fisiológicas directas, sino también a causa de experiencias emocionales derivadas de circunstancias familiares desfavorables. Por ejemplo, en un caso, Leslie, una niña de diez años, experimentaba ataques de asma justamente cuando sentía que no recibía suficiente atención en el hogar. Según se cuenta en el caso, Leslie se sentía «común», ya que en la familia había hermanos y hermanas «especiales», y como resultado, provocaba conscientemente los ataques de asma para obtener atención y sentir su individualidad. Los padres, al notar este patrón, cambiaron su actitud –permitiéndole participar en las actividades familiares– lo que llevó a una disminución de los ataques.

Además, una atmósfera familiar negativa, marcada por constantes peleas, conflictos y divorcios, puede tener un impacto aún más perjudicial. En otro caso se menciona a una niña de nueve años cuyo desarrollo de asma bronquial, no relacionado con alergias ni procesos infecciosos, estuvo directamente condicionado por un conflicto neurótico en la familia. Las frecuentes disputas entre los padres y el divorcio se convirtieron en el «grito del alma» de la niña, desencadenando un tipo neurógeno de asma.

Así, el asma infantil puede agravarse cuando el niño percibe malestar emocional y tensión en el hogar. Las situaciones en las que el niño se siente desatendido, o cuando la atmósfera familiar está cargada de conflictos, contribuyen a que sus síntomas asmáticos sean más frecuentes e intensos.

Citas de apoyo:
«Una niña de diez años llamada Leslie sufría de asma, y cuando su madre le pedía que hiciera algo en casa, a menudo le ocurrían ataques... Leslie no se sentía «especial», o en otras palabras, no tenía su lugar en la familia. Cuando la madre se dio cuenta de que Leslie provocaba conscientemente los ataques de asma para ser notada y sentirse «especial», aplicó métodos para reorientar su comportamiento negativo; es decir, comenzó a responder de manera completamente diferente a estos ataques, ofreciéndole la oportunidad a Leslie de destacarse, permitiéndole elaborar el menú, cocinar y alimentar a toda la familia de forma autónoma. Como resultado, los esfuerzos de la madre no fueron en vano, y los ataques de asma disminuyeron considerablemente.» (Fuente: enlace txt)

«Una abuela acudió a consulta por su nieta de nueve años. Los padres de la niña solían pelear, discutir y finalmente se divorciaron; el padre abandonó la familia. En este contexto, la niña desarrolló asma bronquial, sin que se detectaran ni alergias, ni cambios en el tejido broncopulmonar, ni se presentara una alta frecuencia de resfriados. Se comprobó que la niña padecía un tipo neurógeno de asma; la causa de los ataques fue un conflicto neurótico. Esta enfermedad es el grito del alma de la niña.» (Fuente: enlace txt)

Tensiones familiares y asma infantil: la conexión entre emociones y sa

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