El Espíritu Divino y la Transformación de la Mente
La respuesta a su pregunta consiste en que es precisamente la religión, surgida como fruto del Espíritu Divino, la que puede dominar por completo los fundamentos del sentido común. Esta idea se confirma con la declaración extraída de la fuente « enlace txt», donde se afirma:"¡Dios es el Dios viviente, que actúa y opera! La religión es fruto del espíritu divino, no una invención del hombre, sino la obra de una influencia y acción divina sobre él. Cuanto más el hombre permite que su pensamiento racional actúe en su favor, renuncia a su individualidad y se considera parte de una conciencia universal, su mente no busca lo suyo de manera particular, y menos aún puede caer en esa contradicción, ya que la mente es en sí misma la obra, el espíritu, el espíritu divino." (fuente: enlace txt)En este fragmento se subraya que la verdadera religión no puede ser producto de la invención humana, sino que resulta de una intervención divina directa, mediante la cual la mente del ser humano se activa a un nivel universal. Esto implica que precisamente esa religión, basada en la acción del Espíritu Divino, es capaz de orientar y perfeccionar la mente humana, lo que puede interpretarse como el dominio de los fundamentos del sentido común.Además, cabe destacar que el concepto de «Religión del Espíritu», tal como se expresa en uno de los fragmentos de « enlace txt», implica que el verdadero impacto del Espíritu no se limita a cánones dogmáticos, sino que se manifiesta en la iluminación de la naturaleza humana y en la superación de las fronteras habituales del existir. Aquí, el énfasis se desplaza de un enfoque normativo a una manifestación espiritual directa, lo que favorece el desarrollo integral de la razón y el sentido común.De esta manera, la religión que se apoya en el Espíritu Divino y se manifiesta como una creación directa de la acción de lo divino es, precisamente, la que tiene la capacidad de dominar por completo los fundamentos del sentido común.Citas de apoyo:"¡Dios es el Dios viviente, que actúa y opera! La religión es fruto del espíritu divino, no una invención del hombre, sino la obra de una influencia y acción divina sobre él. Cuanto más el hombre permite que su pensamiento racional actúe en su favor, renuncia a su individualidad y se considera parte de una conciencia universal, su mente no busca lo suyo de manera particular, y menos aún puede caer en esa contradicción, ya que la mente es en sí misma la obra, el espíritu, el espíritu divino." (fuente: enlace txt)"Todas las carismas, todos los dones provienen del Espíritu, no solo los dones del profeta, apóstol o santo, sino también los dones del poeta, filósofo, inventor y reformador. La Religión del Espíritu no se trata de justificación ni de salvación, sino de la iluminación de la naturaleza humana y de un cambio real. El reino invisible del Espíritu se forma por caminos inefables, sin restricciones legales en esos senderos. La acción del Espíritu siempre implica superar la opresión y humillación del ser humano, dándole un levantamiento vital y un éxtasis. Así se manifiestan los signos del Espíritu Santo en las Sagradas Escrituras, y de igual modo se nota la presencia del Espíritu en la vida cultural y social. San Simeón el Nuevo Teólogo señala que la iluminación, es decir, la espiritualidad, ya no depende de la ley escrita. Existe una profunda oposición entre el Espíritu y la ley, y una marcada diferencia entre la inspiración, el carisma y el nuevo nacimiento del cristianismo primitivo comparado con las escuelas ascéticas posteriores, con sus métodos y leyes y su prolongado camino hacia la perfección. El Espíritu Santo y el Espíritu, en su accionar, son semejantes, vinculados de igual modo a la inspiración, al carisma y al levantamiento de las fuerzas vitales. Hay un abismo profundo entre el Espíritu y la autoridad. La acción del Espíritu Santo y del Espíritu no es continua ni evolutiva, sino discontinua y fragmentada." (fuente: enlace txt)