El orden divino y la jerarquía familiar inalterable
El Santo Justo Juan de Kronstadt afirmaba que los cambios en el ámbito educativo y el aumento del número de mujeres con altos niveles de educación no indican en absoluto la necesidad de reevaluar el orden divinamente establecido de las relaciones entre hombres y mujeres. Según su opinión, incluso si las mujeres modernas, gracias a la educación, pueden alcanzar el éxito en diversos ámbitos, ello no altera su destino primordial como guardianas del hogar, que es su papel natural y designado.Argumentaba que las voces modernas que llaman a establecer a la esposa como cabeza de la familia basándose en el hecho de que las mujeres pueden contar con una mejor educación y mayores ingresos, no demuestran que los mandamientos de las Sagradas Escrituras hayan perdido su relevancia. Como él señalaba: «También escuchamos cada vez más voces, incluso en el medio ortodoxo, que afirman que la esposa puede perfectamente ser la cabeza del hogar, ya que la sociedad ha cambiado, y las mujeres pueden tener una mejor educación que los hombres, pueden orientarse mejor en muchos asuntos y percibir un salario más alto que sus maridos. A veces se oyen declaraciones similares incluso de algunos “progresistas” clérigos. Pero el hecho de que hoy en día veamos muy pocos hombres fuertes y responsables que actúen como cabeza de su esposa y familia, no indica en absoluto que las Sagradas Escrituras hayan quedado obsoletas ni que todo lo que se dice en ellas sobre la jerarquía familiar requiera revisión. La naturaleza masculina y femenina del ser humano no ha sufrido cambios; lo que ha cambiado es la conciencia de las personas.» (source: enlace txt)San Juan también explicaba que el aumento en el nivel educativo de las mujeres es, en cierto modo, una respuesta al reconocimiento por parte de estas del privilegio que confiere la educación masculina. En sus razonamientos se apreciaba la idea de que el hombre tradicionalmente obtiene ventaja precisamente gracias a su educación y formación, y que los intentos de la mujer por compensar esto a través de la educación no pueden alterar las diferencias fundamentales entre los géneros. Así, a pesar de los cambios sociales, la educación superior para hombres y mujeres rusos debe, en esencia, mantenerse en consonancia con los principios trascendentales establecidos de forma natural, en los que la diferencia de roles permanece inalterable. «Si para romper una reja de hierro se necesitara únicamente una gran fuerza física, el prisionero aprendería poco a poco a considerar los músculos sanos como la máxima virtud. Si la astucia le puede ayudar, le parecerá que lo más valioso en el mundo es la astucia. Algo similar ocurre con nuestra mujer. Ella ha llegado a convencerse de que lo que da ventaja al hombre es, sobre todo, su educación…» (source: enlace txt)En resumen, San Juan de Kronstadt defendía la preservación de la jerarquía familiar establecida, donde la educación superior de los hombres se consideraba una confirmación natural de su rol en el hogar, mientras que el aumento en el nivel educativo de las mujeres se interpretaba como un síntoma del cambio en la conciencia social y no como fundamento para modificar el orden natural y divino de las relaciones entre hombres y mujeres.