El Sendero del Autoconocimiento en los Evangelios Apócrifos
El estudio sobre el conocimiento de uno mismo en los evangelios apócrifos, tales como el de Tomás y el de Juan, ocupa un lugar central en su imagen teológica. Estos textos consideran que el autoconocimiento es la clave para descubrir el verdadero “yo”, que está vinculado a la naturaleza divina y a la fuente de luz. Según ellos, conocer el origen interno y el destino verdadero permite regresar al estado primigenio, puro, libre de la corrupción del mundo material. Por ejemplo, la introducción al Evangelio de Tomás señala: "Según el Evangelio de Tomás, la experiencia religiosa fundamental no es tanto el reconocimiento de la entidad divina, sino la comprensión de tu propio origen (luz) y destino (reposo)." (fuente: enlace txt)Esta enseñanza enfatiza que la verdadera transformación no se logra a través de la adoración externa o la fe ciega, sino mediante el profundo estudio de la propia esencia. Esto también se confirma en otros pasajes, donde se afirma: "Conócete a ti mismo, de qué y de qué estás hecho... y así alcanzarás la belleza del Elohim Primordial. Tienes un cometido, alma mía, y, si te place, uno de gran importancia. Investiga tú misma:
¿qué eres, hacia dónde dirigirte, de dónde vienes y dónde debes permanecer?¿Realmente es la vida aquella que vives, o hay otra, además de ella?" (fuente: enlace txt, página: 14, 360)En los evangelios apócrifos, conocerse a uno mismo se interpreta como el camino hacia el nacimiento de un nuevo Yo, un estado espiritual renovado que permite trascender la existencia común del ser humano. Así, el proceso de autoconocimiento se convierte en condición indispensable para la transformación personal y el cambio interior, como se evidencia en la siguiente máxima: "Conocerse a uno mismo es encontrar y descubrir, es renacer en un nuevo Yo (‘…aquel que se encuentra a sí mismo, el mundo no es digno de él’…)" (fuente: enlace txt)En cuanto a la exclusión de estos textos del canon, una de las razones ha sido su contenido esotérico. Los evangelios apócrifos transmiten enseñanzas destinadas a un círculo restringido de creyentes que buscaban un nivel más profundo de comprensión espiritual. Ofrecen conocimientos secretos que no estaban diseñados para una audiencia amplia, a diferencia de la enseñanza básica accesible a través de los textos canónicos. Como subraya uno de los estudiosos: "Elaine Pagels, una de las principales académicas en el estudio del gnosticismo temprano... sostiene que se pueden estudiar paralelamente los evangelios canónicos y gnósticos, extrayendo de los primeros la enseñanza básica destinada a las masas y de los segundos la enseñanza secreta, de nivel avanzado." (fuente: enlace txt)De esta manera, los textos apócrifos con la enseñanza del autoconocimiento fueron excluidos del canon, ya que ofrecían una visión alternativa del camino espiritual, enfocada en la transformación interior individual, lo que no correspondía con las doctrinas ortodoxas ampliamente aceptadas, orientadas hacia la educación espiritual masiva y la fijación histórica de los hechos de la vida de Jesús.