El Vino y la Desviación Espiritual

Los textos sagrados no ocultan una crítica severa al consumo desenfrenado de alcohol, considerando la embriaguez como una pasión destructiva que priva al ser humano de su razón y lo aleja de Dios. Por ejemplo, en una de las fuentes se señala que el consumo excesivo de vino se percibe como una pasión ruinosa, de la cual «la embriaguez conduce a la destrucción de la personalidad y al alejamiento del hombre de Dios». Además, en el Antiguo Testamento hay una advertencia: «El vino es burlón, la bebida fuerte es alboroto; y cualquiera que se deje llevar por ellos, no es sabio» (Proverbios 20:1). Esta cita demuestra que, incluso si el vino puede considerarse como un símbolo de la vida (vinculado, por ejemplo, a la sangre de la parra en otros contextos), su consumo desmedido se interpreta como una desviación de los mandamientos divinos y de las normas morales.

Otra fuente compara el estado de embriaguez descontrolada con la posesión demoníaca, subrayando que la pasión por el alcohol en el contexto religioso equivale a otros graves vicios espirituales y morales. Así, los bebedores en estos textos no se presentan simplemente como personas que han perdido el control de sí mismas, sino como individuos cuyo destino está marcado por una pasión destructiva que los aleja de la perfección espiritual y de la conexión con Dios.

Citas de apoyo:
"El enfoque eclesiástico en la lucha contra el alcoholismo también incluye la condena de los excesos en el consumo de vino, ya que la embriaguez conduce a la destrucción de la personalidad y al alejamiento del hombre de Dios. En el Antiguo Testamento se dice: «El vino es burlón, la bebida fuerte es alboroto; y cualquiera que se deje llevar por ellos, no es sabio» (Proverbios 20:1). El alcoholismo se considera como una de las pasiones devastadoras, enfatizada en las enseñanzas espirituales." (fuente: enlace txt)

"La embriaguez es tan terrible como la posesión demoníaca. Pero,

¿qué se puede hacer para que el hombre no beba?
... Tal remedio no es aceptado ni por la medicina oficial ni por los ministros (la hechicería y la adivinación – considerados uno de los pecados mortales)..." (fuente: enlace txt)

Estas afirmaciones demuestran claramente que, en el contexto religioso, el acto de beber, cuando se convierte en una pasión desenfrenada, es percibido no solo como perjudicial para la salud física, sino también como un desvío espiritual que impide al individuo adherirse a los mandamientos divinos y construir una vida saludable y moral.

El Vino y la Desviación Espiritual

¿qué se puede hacer para que el hombre no beba?

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