El Sendero de la Gracia y el Esfuerzo Espiritual
En la búsqueda espiritual actual resuena un mensaje inspirador: la misericordia de Dios se extiende a todas las personas, abriendo ante cada una la morada única de la eterna felicidad. La base de este plan es la idea de que cada hijo de Dios encontrará su lugar, donde las preocupaciones materiales darán paso a una alegría pura e inagotable, y el perfeccionamiento espiritual se convierte en la clave para la experiencia suprema.Al mismo tiempo, este camino no está exento de trabajo espiritual y constante auto-mejoramiento. Todas las personas tienen la oportunidad de entrar en un estado de pureza y espiritualidad original, similar a la existencia angelical; sin embargo, solo aquellos que superen las tentaciones terrenales y carnales podrán revelar completamente la profundidad de este estado bendito. Así, la universalidad de la invitación divina se armoniza con la necesidad de un trabajo interior para alcanzar el verdadero disfrute.En última instancia, la imagen del paraíso se presenta como un bien envolvente que transforma todos los sentidos y experiencias humanas, convirtiéndolos en un caleidoscopio vibrante de placeres espirituales y sensoriales. Este ideal nos inspira a aspirar a lo supremo, impulsándonos con alas a avanzar hacia una transformación en la que cada alma se convierta en partícipe del gran y luminoso plan del Altísimo.¿Cuáles son los planes divinos para los creyentes:
¿realmente Dios ha destinado el paraíso para todos sus hijos y qué representa este lugar?Según las fuentes citadas, para los creyentes se establece el plan de una misericordia divina inclusiva: Dios no abandona a ninguno de sus hijos, sino que para cada uno hay una morada dispuesta, aunque el grado de felicidad experimentado pueda variar. En uno de los pasajes se dice:«Y después de la cosecha de la uva, cuando el tañido de campanas anuncia que es hora de recoger los racimos, los que quedaron después de la cosecha de uvas, … el Señor misericordioso llamó a todos, designó a todos, predestinó a todos. La providencia divina prevé. La providencia divina anticipa. La providencia divina cuida de todos, considera a todos, observa a todos.» (fuente: enlace txt, página 1257).Esta afirmación subraya que el plan divino está dirigido a todas las personas sin excepción. Sin embargo, al mismo tiempo se destaca la necesidad del trabajo espiritual: no a todos se les concederá el disfrute de todos los bienes si el corazón no está abierto a las experiencias espirituales superiores. En uno de los escritos se señala que«Todos entrarán, en efecto, al paraíso, es decir, en el estado original intacto y puro de la espiritualidad de su naturaleza, y serán iguales a los ángeles en esencia; solo que no todos saborearán el fruto del árbol de la vida…» (fuente: enlace txt, página 636). Aquí se describe una imagen de participación general en la felicidad, aunque la recompensa suprema será para aquellos que sean capaces de superar las debilidades carnales y mundanas.En cuanto al aspecto de este lugar, el paraíso se presenta como un bien envolvente: un lugar donde se transforman todos los sentidos y experiencias, donde la realidad material cede lugar a la alegría y pureza divinas. Por ejemplo, una fuente lo describe de la siguiente manera:«El paraíso abruma a todos sus miembros con la plenitud de sus alegrías, cautiva los ojos con su esplendor, el oído con sus sonidos, y el gusto y el olfato con manjares y fragancias…» (fuente: enlace txt, página 167). Esta representación no solo transmite el esplendor visual, sino también cómo el paraíso envuelve cada aspecto del ser, convirtiéndose en una fuente inagotable de placer espiritual y sensorial.Así, según los materiales citados, el plan de Dios para los creyentes supone que cada uno de sus hijos tiene la posibilidad de alcanzar el paraíso, un lugar donde las cargas materiales son reemplazadas por una alegría eterna, y la morada de la luz celestial se configura de acuerdo con los logros espirituales personales. Al mismo tiempo, la universalidad de la invitación no resta importancia al trabajo espiritual, que determina la plenitud de la experiencia en este sagrado espacio.Supporting citation(s):«Y después de la cosecha de la uva, cuando el tañido de campanas anuncia que es hora de recoger los racimos, los que quedaron después de la cosecha de uvas, … el Señor misericordioso llamó a todos, designó a todos, predestinó a todos. La providencia divina prevé. La providencia divina anticipa. La providencia divina cuida de todos, considera a todos, observa a todos.» (fuente: enlace txt, página 1257)«Todos entrarán, en efecto, al paraíso, es decir, en el estado original intacto y puro de la espiritualidad de su naturaleza, y serán iguales a los ángeles en esencia; solo que no todos saborearán el fruto del árbol de la vida…» (fuente: enlace txt, página 636)«El paraíso abruma a todos sus miembros con la plenitud de sus alegrías, cautiva los ojos con su esplendor, el oído con sus sonidos, y el gusto y el olfato con manjares y fragancias…» (fuente: enlace txt, página 167)