Transformación y Resiliencia de la Acción Eclesiástica
Durante los últimos 70 años, la labor de los religiosos ha experimentado cambios significativos, lo que se ha reflejado notoriamente en la percepción pública de sus actos. Durante el periodo de intensificación de la presión estatal y la organización de campañas antirreligiosas, algunos clérigos ajustaron su comportamiento con el fin de preservar su estatus y el apoyo de las comunidades. Como se menciona en una de las fuentes: "Además, comienza a enviar al personal de clérigos que se han comprometido mediante unos 'coqueteos' poco desinteresados con el poder soviético. Cuando el encargado, durante otra 'conversación', empezó a interrogarlos, lo que provocó una actitud tan severa hacia los pecadores, él respondió: 'No puedo servir la ley de Dios ni incentivar a quienes la transgreden'. A las autoridades no les fue posible quebrantar su integridad, ya que obtuvo el apoyo de las parroquias empobrecidas, reduciendo a la mitad el sistema 'voluntario-obligatorio', y esta decisión provocó un marcado auge en la propaganda y campañas antirreligiosas en su contra." (fuente: enlace txt)Paralelamente, es importante señalar que, a partir de 1965, se intensificó la influencia del ortodoxismo sobre la población. En un contexto en el que el Estado llevaba a cabo campañas antirreligiosas a gran escala, se observó un incremento en la práctica ritual y en la actividad de las parroquias: aumentó la asistencia a las iglesias, se registraron bautismos masivos de niños y se produjo una amplia respuesta entre los creyentes. Así se expresa en el siguiente fragmento: "En 1965, el representante de la región de Kaluga alerta: 'La influencia del ortodoxismo sobre la población se intensifica. Prácticamente en todas las iglesias se ha observado un aumento en la rentabilidad y en las prácticas rituales, lo que a su vez señalaba una mayor asistencia de los fieles a las iglesias. En el distrito de Kozelsk, el 60% de los niños fue bautizado abiertamente, y en el de Maloyaroslavets, hasta el 87%, incrementándose año tras año el número de bautismos. El número de creyentes creció de forma drástica, a pesar de las campañas antirreligiosas a gran escala.'" (fuente: enlace txt)Cabe destacar también que, durante este extenso periodo, surgieron ciertas personalidades que, con valentía, iniciaron nuevos proyectos misioneros, a pesar del escepticismo predominante y de la convicción general de que su éxito era imposible. Como describe una de las fuentes: "El nexo vivo entre la época descrita por Georgy Fedotov y nuestros días fueron figuras solitarias, entre las que se encontraba, por ejemplo, la famosa pianista Maria Veniaminovna Yudina. A finales de los años 50 y principios de los 60 inició la actividad del padre Alexander Menya. No hablaré de su parroquia, a la cual pertenecían varios de mis amigos, pero yo mismo no formé parte, por lo cual no puedo decir nada más allá de lo conocido. Me limitaré a constatar que la decisión de emprender labores misioneras en un tiempo y en una sociedad en la que incluso las mejores personas ya se habían resignado a pensar que esto no podía suceder, porque simplemente no era posible, es digna de asombro y admiración. Sin adoptar una pose heroica." (fuente: enlace txt)Así, los cambios en la actividad de los religiosos durante los últimos 70 años pueden caracterizarse como la transición desde intentos de trabajar bajo estrictas condiciones de control estatal —con énfasis en el fiel cumplimiento de la doctrina y la cautela en las apariciones públicas— hacia una postura más abierta y activa, acompañada del crecimiento en el número de rituales y parroquias a pesar de la presión de las autoridades. Estos cambios, en parte forzados por las circunstancias, hicieron que la sociedad pasara a ver de manera diferente a los líderes eclesiásticos: se intensificó el apoyo hacia aquellos que demostraban integridad y la voluntad de mantenerse fieles a sus convicciones espirituales, lo que a su vez despertó no solo atención, sino también admiración entre los creyentes.