Realidad y Magia: La Influencia Efímera de la Percepción
En un mundo en el que nuestros sentimientos pueden conferir matices sorprendentes incluso a los eventos más comunes, la observación se convierte en la fuente de una magia breve pero poderosa. Imagina que en el bosque ves a un oso bailando: tu percepción se llena de alegría y asombro, transformando en un instante lo cotidiano en algo de cuento de hadas. Sin embargo, la verdadera esencia del fenómeno permanece inalterable e independiente de quién lo observe. La respuesta emocional añade al evento capas simbólicas adicionales, permitiendo por un breve momento creer en un milagro, mientras que la realidad transcurre según sus propias leyes. Así, vivir la magia es un tributo a la estética y a la emoción pasajera, sin modificar la existencia objetiva de la situación.
¿Influye la presencia de los espectadores en la existencia genuina de un evento, como el baile de un oso en el bosque?La observación de los espectadores es capaz de transformar la percepción del fenómeno, dotándolo de un toque de maravilla, pero no altera su naturaleza objetiva y verdadera. Es decir, incluso si un oso baila en el bosque —o realiza otra acción asombrosa— el evento ocurre de manera independiente de si hay alguien que lo observe o no. La alegría, el asombro y la efímera sensación de magia que experimentan los espectadores surgen a partir de su respuesta emocional; sin embargo, estos sentimientos solo añaden al evento un significado estético y simbólico adicional, permaneciendo dentro de los límites de su existencia real.Como se destaca en uno de los comentarios sobre la naturaleza de lo maravilloso, «Cuando se complace siquiera con un juego de lo maravilloso, imitándolo, representándolo y haciendo que los espectadores —por un breve momento— en un sorprendido '¡ah!' crean en un milagro comprensible que ha ocurrido, no puede faltar cierta oleada, cierto impulso repentino...» (fuente: enlace txt). Este pasaje indica que es precisamente gracias a la resonancia emocional y al despertar momentáneo de la fe en los espectadores que el evento se percibe como un milagro. Sin embargo, el milagro en sí —o el evento genuino— existe independientemente de la mirada del público.De este modo, se puede afirmar que la observación de los espectadores otorga al evento matices emocionales y simbólicos adicionales, pero no es el factor determinante de su existencia objetiva. Esto refleja la idea de que la verdadera esencia del fenómeno permanece inalterable, incluso si es percibido de diferentes maneras según quién y cómo se le observe.Supporting citation(s):«Cuando se complace siquiera con un juego de lo maravilloso, imitándolo, representándolo y haciendo que los espectadores —por un breve momento— en un sorprendido '¡ah!' crean en un milagro comprensible que ha ocurrido, no puede faltar cierta oleada, cierto impulso repentino, cierto fenómeno y, de hecho, aquello que se apoya en los medios físicos disponibles y la habilidad ingeniosa.» (fuente: enlace txt)